Cada 27 de febrero se conmemora del Día Mundial del Trasplante de Órganos. En el caso de la vista, el más frecuente y exitoso es el trasplante de córnea.

El trasplante de córnea

Desde tiempos inmemoriables, la comunidad médica ha experimentado con diferentes técnicas de trasplante de órganos y partes del cuerpo con muchos fracasos debidos al desconocimiento de medidas de profilaxis infecciosa, de compatibilidad de tejidos, de evitar el rechazo, etc…

En 1905, en Olomouc —actual República Checa—, el doctor Eduard Zirm (1863-1944) logró trasplantarle la córnea de un niño de once años a un trabajador ciego que se había quemado con cal viva, y quien recuperó la vista en cuestión de horas. Desde entonces hasta hoy el avance ha sido notable y se espera obtener más éxitos cada día, gracias a la donación altruista de muchas personas que han entendido que donar es dar una segunda oportunidad a la vida.

¿En qué consiste el trasplante de córnea?

La córnea es un tejido transparente situado en la parte anterior del ojo que actúa como una lente enfocando las imágenes y como un cristal protegiendo a las estructuras oculares internas. Cualquier alteración en su forma, transparencia o grosor puede modificar su papel protector y refractivo afectando a la visión, incluso de forma muy severa. En estos casos el trasplante corneal puede ser el tratamiento necesario que consiste en reemplazar el tejido corneal enfermo por tejido sano obtenido de un donante fallecido.

En la cuarta década del siglo XIX se llevaron a cabo las primeras cirugías de transplante corneal en humanos con córneas donantes de animales, y no fue hasta principios del siglo XX cuando surgió la idea de usar córneas de donantes humanos utilizando métodos de conservación. En España el primer trasplante de córnea con éxito lo realizó Ramón Castroviejo en 1936 en un caso de queratocono (córnea en forma de cono) avanzado y él también introdujo en concepto de Banco de Ojos en nuestro país.

El trasplante de córnea es el trasplante de tejido más practicado en el mundo, en España desde los últimos 25 años se han llevado a cabo más de 60.000 trasplantes de córnea.

El trasplante de córnea es un tratamiento indicado en aquellos casos que la visión está afectada por una alteración a nivel de la transparencia, forma o espesor corneal. Patologías que afectan a la transparencia serían todas aquellas que provoquen una cicatriz:

  • infecciones corneales (queratitis infecciosas bacterianas, víricas o fúngicas)
  • inflamaciones corneales (queratitis inmunológicas)
  • traumatismos
  • toxicidad farmacológica o enfermedades genéticas con opacidades corneales (distrofias).
  • la forma corneal se puede ver comprometida en enfermedades que cursan con alteraciones de la arquitectura (queratocono, degeneración marginal pelúcida), tras traumatismos o después de diferentes cirugías.
  • el grosor dismunuye en casos de úlceras corneales independientemente de su origen.

El término queratoplastia penetrante hace referencia a la técnica tradicional de sustitución del espesor total de una porción de la córnea, del endotelio al epitelio, por un injerto donante sano. Los avances médicos y técnicos han permitido que, desde sus inicios en los años 60.

Actualmente sea posible reemplazar sólo una capa, interna o externa, de la córnea denominándose queratoplastia lamelar. Estas técnicas cada vez más sofisticadas de reemplazo parcial tienen diversas ventajas: menor agresividad quirúrgica, adaptación del tejido más simple y menor riesgo de rechazo inmunológico. En algunos casos, el tejido que se trasplanta se introduce en el ojo por una incisión más pequeña, lo que repercute en una mayor comodidad para el paciente, una mayor resistencia del globo ocular y una reducción importante del período de recuperación de la visión. A pesar de que existan menos complicaciones y que los pacientes se recuperen más rápidamente, los casos con lesiones que afectan a varias capas de la córnea siguen necesitando un trasplante completo, una técnica que sigue siendo muy empleada y con buenos resultados.

En general, se trata de una cirugía con buen pronóstico, la ausencia de vasos sanguíneos y linfáticos en la córnea limita el contacto entre la sangre y el tejido trasplantado haciendo que el cuerpo humano lo acepte fácilmente. Aún así sí hay cierto riesgo de rechazo o fracaso final que viene condicionado por el estado inmunológico de cada paciente, una técnica quirúrgica inadecuada, un mal cuidado postoperatorio por parte del paciente, etc.

Las córneas que se utilizan en los trasplantes proceden de personas que han decidido donarlas cuando llegue la hora de su fallecimiento. Con los avances médicos en este área, la córnea es trasplantable incluso habiendo pasado horas de la muerte del donante. Además, se pueden almacenar varios días para su posterior implantación en los Bancos de Ojos locales. En las donaciones de tejidos las córneas son los que tienen mayor aceptación, la aparición de negaciones suelen reflejar desconocimiento del proceso que se hace de manera rápida y con el máximo respeto.

Nuestro grupo cuenta con una dilatada experiencia en este tipo de técnicas y con profesionales expertos en las mismas, como la Dra. Zoraida Del Campo.

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