La respuesta depende de distintos condicionantes, entre los que figuran la edad, la profesión, la graduación, la existencia de otros defectos refractivos y las expectativas del paciente.

Para poder plantearse la mejor opción en cada caso, es necesario entender el proceso de esta patología y las ventajas e inconvenientes de cada alternativa terapéutica.

¿Qué es y por qué se produce la presbicia?

La presbicia o “vista cansada” es una patología que afecta a todo el mundo a partir de los 40-45 años. Se manifiesta como una pérdida de la capacidad de enfoque de objetos cercanos, de modo que se necesitan gafas para leer. Esto se debe al envejecimiento de una de las estructuras de nuestro ojo, el cristalino. El cristalino es una lente biconvexa con unas características que la hacen muy especial; es una lente de unas 19-20 dioptrías que actúa como lente intraocular permitiéndonos tener una buena visión lejana. Por otro lado es un órgano elástico que puede aumentar su diámetro anteroposterior mediante el efecto del músculo ciliar y así aumentar su potencia, permitiéndonos enfocar objetos cercanos sin necesidad de gafas, este fenómeno es el proceso de acomodación. La acomodación va disminuyendo con el paso de los años debido a un aumento de la rigidez del cristalino, conduciéndonos a la presbicia y la necesidad de usar gafas para lectura.

Opciones terapéuticas para corregir la presbicia

Uso de gafas para lectura o lentes de contacto

En las primeras fases, cuando empiezan las dificultades de lectura y separas el libro a la máxima distancia que te da tu brazo, es el momento de empezar a utilizar gafas de cerca. Se empezará por una dioptría y se irá aumentando cuando no sea suficiente. No recomendamos utilizar gafas compradas en lugares distintos a las ópticas porque la calidad del cristal puede ser deficiente y perjudicar la vista. Por otra parte, es posible que se combine la presbicia con algún otro defecto de refracción por lo que probablemente sea necesaria una graduación personalizada.

Conforme pasa el tiempo y aumenta la graduación, surge el problema de que ésta cambia al mirar la pantalla del ordenador y al mirar el teclado, por tanto, será necesario utilizar gafas progresivas.

La principal desventaja es que continuamente hay que tener a mano las “gafas de cerca” en la vida cuotidiana.

La cirugía de presbicia con láser excímer

La cirugía lasik corrige defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía y astigmatismo; la técnica consiste en generar y levantar un lentículo corneal de unas 100 micras de grosor, aplicar sobre el estroma corneal el tratamiento correctivo con laser y posicionar de nuevo el lentículo en la córnea una vez realizado el tratamiento.

Existen diferentes modalidades para corregir la presbicia mediante cirugía láser. Una de ellas es la monovisión en la que se corrige el ojo dominante para visión lejana y el ojo no dominante para visión cercana, de modo que binocularmente el paciente ve bien en todas las distancias.

Otra modalidad es el Presbilasik donde se genera una córnea multifocal, en concreto el láser Amaris de que disponemos posee el software Presbymax que compensa la presbicia a nivel de córnea mediante la corrección biasférica central de modo que permite tratar la presbicia a pacientes emétropes, miopes, hipermétropes y con astigmatismo. Lo hace induciendo mayor energía en la córnea central, en lugar de inducir aberraciones lo cual favorece una más rápida recuperación en los pacientes.

Como ventajas, destacaríamos de esta técnica la sencillez y la seguridad del acto quirúrgico, junto con su rápida recuperación ya que en menos de 24 horas los pacientes están visualmente recuperados y pueden reincorporarse a su vida laboral.

Esta técnica es recomendable para personas de hasta cincuenta años y con graduaciones bajas. Los resultados no son definitivos si con los años la graduación vuelve a aumentar.

La principal desventaja es que no se elimina el cristalino y, por tanto, el resultado visual no es tan bueno como con otras técnicas y a la larga será necesario operar de cataratas.

Cirugía con implantes intracorneales (Inlays)

La cirugía consiste en crear un lentículo o bolsillo corneal con el láser de femtosegundo e implantar el Inlay. Existen varios tipos de implantes intracorneales. Los implantes pueden ser de tipo refractivo (como una lente intracorneal) como el Raindrop, se trata de un hidrogel de 2mm de diámetro y menos de 30 micras de grosor que genera una córnea profocal. Otro tipo de implante intracorneal es el Acufocus Kamra que es un pequeño disco estenopeico de 3.8mm de diámetro con una abertura central de 1.6mm que induce un aumento en la profundidad de foco permitiendo una buena visión intermedia y cercana sin afectación de la visión lejana.

Ente sus ventajas destacaremos que es un proceso reversible y estable en el tiempo, puede ser una técnica para pacientes emétropes por debajo de los 60 años.

Las principales desventajas serían que puede producir una ligera disminución de la agudeza visual lejana y que precisa de un mayor control postoperatorio y tratamiento con gotas más prolongado para controlar la cicatrización. Por otra parte, además no estamos actuando sobre el cristalino y precisaremos cirugía de catarata en un futuro.

Cirugía con implante de lentes fáquicas multifocales

La cirugía con implante de lentes IPCL consiste en implantar una lente por delante del cristalino, sin eliminarlo. Esta lente es capaz de corregir defectos como la miopía (incluso la alta miopía), el astigmatismo, hipermetropía y por su diseño multifocal también la presbicia, de modo que el paciente una vez intervenido no necesitará gafas. Destacaremos de esta técnica su reversiblidad y que no alteramos ningún tejido ocular en el acto quirúrgico.

Como inconvenientes, el hecho de no eliminar el cristalino hace que con el tiempo se deteriore y sea necesario intervenir de cataratas.

Cirugía de cristalino facorefractivo con implante de lente multifocal

Es una cirugía que consiste en sustituir la estructura disfuncional, el cristalino, por una lente intraocular que posee las características adecuadas para que el paciente no tenga que usar gafas.

Existen varios tipos de lentes intraoculares multifocales:

  • Las lentes trifocales aportan muy buena visión en todas las distancias (foco lejano, cercano e intermedio), el único inconveniente que tienen es que las luces nocturnas pueden molestar aunque a muy corto plazo los pacientes suelen adaptarse a ellas.
  • Las lentes de rango extendido aportan también muy buena visión lejana e intermedia pero la visión cercana no es tan perfecta por lo que pueden precisar de una gafa para leer letra pequeña, en cambio estas lentes no presentan alteraciones con las luces nocturnas.
  • Todas estas lentes tienen también un modelo tórico que permite tratar astigmatismos elevados. De este modo estas lentes nos permiten corregir todo tipo de defecto refractivo, miopía, astigmatismo, hipermetropía junto con la presbicia.

Dependiendo de las características previas del ojo, en función de la actividad laboral y de las aficiones o hobbies decidiremos implantar un tipo de lente u otro. Sin duda es la técnica más popular y que más procedimientos realizamos, por sus ventajas:

  • técnica muy segura
  • rápida recuperación
  • buen resultado visual
  • resultado perdurable en el tiempo
  • evita la futura intervención de cataratas (ya que la estructura que se afecta, el cristalino ya habrá sido reemplazada por una lente que no se deteriora y, por tanto, no produce catarata ocular).

Como podemos ver las opciones de tratamiento son varias por lo que es preciso realizar una exploración completa y valorar cual es la técnica o procedimiento que mejor se adapta a las necesidades del paciente.

Fuente:Dr. Santiago Santamaría

Oftalmólogo

Departamento de cirugía refractiva y facorefractiva

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